Instale registradores de datos: mida continuamente (registre durante al menos una semana) las curvas de fluctuación de presión y caudal real en la tubería principal. Esto proporciona la base de diagnóstico más científica.
Analice las curvas: identifique el consumo de aire promedio, el consumo de aire mínimo/máximo y los ciclos de fluctuación. Determine si el desajuste es persistente o periódico.
Soluciones:
Para selección de gran tamaño:
Instale un inversor: esta es la solución más eficaz, ya que permite que la velocidad del compresor siga los cambios de demanda.
Considere reemplazarlo con un compresor de aire de menor capacidad o usar la unidad grande como respaldo.
Instale un sistema de control central de ahorro de energía para coordinar el funcionamiento de múltiples compresores de aire.
Para selección de tamaño insuficiente:
Agregue otro compresor de aire para formar un sistema paralelo.
Reemplace el compresor por uno de mayor capacidad (mayor costo, requiere evaluación).
Para un ajuste de presión inadecuado:
Verifique cada punto de uso paso a paso para confirmar la presión mínima requerida.
Ajuste la presión de salida del compresor a esta presión mínima más la pérdida de presión de la tubería (normalmente entre 0,5 y 1,5 bar).
Para equipos que requieren presión localmente más alta, considere usar un compresor de refuerzo local.
Para fluctuaciones de tuberías:
Aumente la capacidad del receptor de aire: La instalación de un receptor de aire suficientemente grande en la fuente de fluctuación o en la salida de la sala de compresores puede "reducir los picos y llenar los valles", amortiguando la demanda máxima instantánea y reduciendo la frecuencia de carga del compresor.
Control de frecuencia variable: como se mencionó, este es el mejor método para la regulación dinámica.
Optimice los hábitos de uso del aire: escalone los tiempos de puesta en marcha de equipos grandes que consumen aire.
Conclusión principal:
El desajuste entre el flujo de aire y la presión es, en esencia, un "desajuste entre la oferta y la demanda de energía". Sus consecuencias directas son los elevados costes de la electricidad y la reducción de la vida útil de los equipos. El camino hacia una solución comienza con la medición de datos y termina con la optimización del sistema (establecimiento de la presión adecuada, instalación de inversores o receptores de aire, dimensionamiento adecuado). Un sistema de aire comprimido bien adaptado debería funcionar como un automóvil que circula a una velocidad constante, no como uno que acelera y frena constantemente de manera abrupta.